La Operación Príncipe

Publicado: 2010/11/04 en Uncategorized

OBS !! Esta informacion proviene de un extenso trabajo de Roberto Ampuero “LOS AÑOS VERDE OLIVO” Ampuero conocido por su traicion a nuestros hermanos Cubanos ,Traicion a nuestro pueblo trabajando con el enemigo (La Oficina ,Ani,Marcelo Schilling,Oscar Carpenter y muchos otros mas) Ampuero, La Oficina y Otros han entregado valiosa informacion del “FPMR” a los aparatos de inteligencia chilena, Pese a su contenido nos parece importante el contenido historico, No olvidar que este trabajo proviene del enemigo !! Para una mayor credibilidad de lo ocurrido en aquellos tiempos leer el libro de Luis Rojas Nuñez.. “De la revelión popular a lasublevacion imaginada”

El Coronel Carreño durante su cautiverio

El Secuestro del Coronel Carreño

La primera acción de envergadura del FPMR-Autónomo se ejecutó el 1 de septiembre de 1987. Fue denominada “Operación Príncipe” y consistió en el secuestro del coronel de ejército y subdirector de la fábrica de armas y maestranza del ejército (Famae), Carlos Carreño Barrera.

A las 7.15 de ese día, al salir de su casa ubicada en Simón Bolívar 8299 K, rumbo a su oficina, el coronel Carreño fue encañonado y obligado a subir a un furgón Mitsubishi, que simulaba ser de una empresa sanitaria que hacía trabajos en una alcantarilla frente a su domicilio, por seis miembros del FPMR que se dieron a la fuga. El comando frentista que ejecutó la acción fue encabezado por Bernardo Mendoza Morales, el “comandante Rigoberto”.

Horas después, el diario La Epoca recibió una llamada anónima que indicaba que dentro de un papelero de un baño en un local del centro había un comunicado importante. En un sobre blanco, se hallaba una carta firmada por el FPMR adjudicándose la operación bajo la consigna “No a la perpetuación del tirano”.

Protagonista involuntario del secuestro más exitoso del FPMR, Carreño fue recluido durante las tres primeras semanas en un cuarto subterráneo de unos seis metros cuadrados, sin poder bañarse ni cambiarse de ropa. Permaneció en tres lugares diferentes y, posteriormente, fue sacado a Brasil a bordo de una camioneta por un recóndito paso clandestino del norte del país.

Durante su reclusión, el uniformado no fue golpeado ni amenazado, por lo que nunca temió por su vida. Tanto así, que para matar el ocio conversaba con sus secuestradores sobre temas políticos. Su mayor preocupación era un posible intento de rescate por parte de las autoridades, pues estaban rodeados de explosivos. Aunque nunca vio los rostros de sus captores, por las voces concluyó que eran jóvenes.

En informes de la CIA norteamericana fechados en 1987 y desclasificados recientemente se pudieron conocer detalles desconocidos del plagio. Ellos indican que Carreño cooperó con su captores sin mayores presiones entregando valiosa información, lo que le costó la ira de Pinochet que trató de involucrarlo después en tráfico de drogas. “Esta no sería la primera vez que el gobierno de Chile procede a distorsionar la imagen de un oficial que no cuenta con su favor, aduciendo que estuvo involucrado en actividades ilegales”,señalan a modo de comentario los autores del informe.

Un total de 11 documentos norteamericanos corresponden a informes de inteligencia sobre el secuestro del coronel. Seis de ellos están fechados durante su cautiverio. Uno de los más interesantes señala que “el FPMR tenía tres razones básicas para secuestrar a Carreño”. Sin embargo, por ahora no será posible conocerlas, porque están completamente tachadas. En párrafos posteriores, sin explicar cómo, el informe de inteligencia incluye la descripción del comportamiento de la víctima durante el secuestro;“Al comienzo Carreño estaba extremadamente preocupado y ofreció información a cambio de su vida, aún antes de que comenzara el interrogatorio. Carreño dijo al FPMR que FAMAE vendió armas al comando de extrema derecha 11 de septiembre, en el cual se encuentran comprometidos ex oficiales de la DINA, Ejército y Carabineros, y funcionarios de la firma de seguridad Alfa Omega, encabezada por el general Manuel Contreras. Carreño también dijo al FPMR dónde están localizados los depósitos de armas del Ejército”, se puede leer.

Otro de estos informes, fechado días después, agrega que Carreño habría entregado también a sus captores información sobre “negocios turbios” del comandante en jefe del ejército Augusto Pinochet y “acciones pasadas de la DINA” en donde él habría participado. También afirma que los cinco jóvenes comunistas que desaparecieron durante los primeros días de septiembre de ese año, habrían sido secuestrados por la Asociación Chilena Anticomunista (ACHA). El documento agrega que las acciones de ese grupo de extrema derecha, al que se encuentran relacionados también ex agentes de seguridad, se habían intensificado en el último tiempo incluyendo amenazas de muerte a cuatro dirigentes de izquierda y sus familias.

El 13 de noviembre, cuando Carreño todavía permanecía secuestrado, otro informe señalaba que “el Partido Comunista de Chile ha recuperado el contacto directo con los miembros del FPMR que secuestraron y tienen retenido al teniente coronel del Ejército Carlos Carreño. El PC ha dicho al FPMR que está listo para ayudarlo a buscar una forma de resolver el asunto tan pronto como sea posible”.

En tanto en Santiago, inmediatamente de ocurridos los hechos se tendió un cerco militar y la investigación de los hechos recayó nuevamente sobre la Fiscalía Militar a cargo de Fernando Torres Silva. Un miembro de la Iglesia Católica comenzó a hacer de mediador entre el FPMR y el gobierno dictatorial, el cual se opuso terminantemente a negociar. Durante todo este período se realizaron grandes operativos militares, allanamientos sectoriales y numerosas detenciones de opositores.

El 23 de septiembre, la policía logró detener al frentista Juan Carlos Cancino Acevedo acusado de ser uno de los secuestradores. Un mes más tarde fue detenida su hermana Patricia. Cuando ambos salieron de la incomunicación mostraban evidentes signos de torturas. En el marco de otro operativo, el 1 de noviembre fue detenida Karin Eitel Villar, quien fue acusada de ser la vocera del Frente ante el secuestro del comandante. También sufriría los rigores de la tortura.

Finalmente Carlos Carreño fue liberado a las 16 horas del 3 de diciembre en la ciudad brasileña de Sao Paulo, luego de 92 días de cautiverio. Vestido con un traje de color marrón que sus secuestradores le compraron antes de liberarlo, el coronel apareció en la entrada del diario “O Estado” de esa ciudad. Su liberación se produjo luego que su familia pagara 13 camionadas de ropa y comida, que fueron distribuidas en poblaciones pobres de Santiago, y que los frentistas se desistieran de su principal demanda: la liberación de los presos políticos. Molesto con su institución por considerar que no se preocupó de conseguir su liberación -el Ejército nunca cedió a pagar un rescate- Carreño salió a retiro dos años después y hoy mantiene un bajo perfil.

Esta operación tuvo gran importancia para los Autónomos, pues no sólo les dio notoriedad pública, sino además les sirvió para demostrar su capacidad operativa, ya sin el apoyo logístico del Partido Comunista. De paso sirvió para reflejar la estrecha relación y colaboración con otras organizaciones internacionales y el gran apoyo que ostentaba el FPMR, particularmente en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

Entrevistado por un periódico brasileño cuando fue detenido el 2002, Mauricio Hernández Norambuena, el “comandante Ramiro” declaró sobre el caso; “El secuestro del coronel Carreño, fue para nosotros la primera acción de envergadura después de la ruptura con el PC. Aquella operación tuvo como objetivo poner en conocimiento del país la posición del Frente en esos momentos, recordemos que una de las exigencias para la liberación fue la difusión de varias cartas de la Dirección Nacional a la opinión pública. Junto a ello se exigió la entrega por parte del estado de alimentos en varias poblaciones de Santiago. Con la liberación del coronel en Sao Paulo, sano y salvo, se produjo una inmensa simpatía en los sectores populares. Fue sin duda un golpe a la moral de la dictadura, pues significó burlar los servicios de seguridad y el férreo control que ejercían sobre el país. Participé de varias fases de la operación bajo el comando del compañero Rigoberto, uno de los principales jefes operativos del FPMR”.

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